CAPÍTULO LXXXVVVII
Esta noche es nuestra,
Flor de Loto, Flor entre espinas de este mundo, y vamos, después de cenar, a
dar un paseo bajo la luz de la luna.-
¿Pero si aquí no hay Luna.-
Bueno, la imaginamos.- Existe,
no obstante, una luz que parece semipenumbra.-
De todas formas no estaremos solos, porque ya sabes que todas las noches
salen las parejas a dar sus paseos por la explanada y alrededores.-
Pues yo estando a tu lado --
cualquiera lo diría -- voy hasta a fin del mundo.- Pero es que estamos en el fin de mundo,
decía el Españolo mientras paseaban por la explanada, donde docenas de parejas
deambulaban de acá para allá.- Es
cierto, cariño, que cuando pienso que estamos en ese Planeta que se llama
Marte, que allá en la Tierra se cuentan
tantas historias de marcianos y que es verdad que lo estamos viviendo y con qué
intensidad.-
Me da lástima de Marci, que
anoche se puso un poco excitado cuando vio al Talibono Reflexivo, a ese mal
nacido que trae de cabeza a los ciudadanos y al país entero.- Desde luego, es para excitarse y más,
querida Flor, es como las historias para no dormir.- Aunque lo que está pasando en este país
después del ‘golpe de Estado’ es más que suficiente para estar excitado, sobre
todo a los nativos.-
Y yo pregunto, volviendo a lo
nuestro, y ahora no me llames por teléfono y me digas que cada uno a su
casa.- ¿Qué piensas que se puede hacer cuando volvamos, que
todavía queda bastante?.- Preferiría
que tú decidieras por mí, no vaya a ser que yo meta la pata con una de mis
bromas .- Pues bien, querido Españolo,
amor mío, cariño que encontré en este Planeta lejano y que me tiene
atormentada.-
Oye, no le estás dando muchas
vueltas y adornando con demasiadas florituras amorosas.- O es que aún no lo tienes pensado.- La verdad es que no lo tengo pensado,
cariño.- Yo quiero estar a tu lado y
eso es todo.- ¿Y tú familia?.- Ya son grandes y comen solos.- Mi vida es mía y hago de mi ‘capa un
sayo’.- El que lo quiera así y el que
no en su casa y yo contigo.-
Muy aguda, sí señor, que ha
estado la señora, y me deja a mí decidir lo que debemos hacer en el futuro, que
no será lo que yo diga, porque vendrán sugerencias, que se admiten, que lo que
hoy no se sabe se sabrá mañana, y que estamos moviéndonos en un terreno
peligroso, porque si yo voy a las montañas rocosas puede que no vuelva.- Por favor, no digas esas cosas, querido, que
me matas de dolor.- Es que si yo no vuelvo,
tú estarás libre para decidir, para volver a tu tierra, para hacer lo que te
venga en gana, aunque ya lo haces conmigo.-
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