domingo, 17 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


CAPÍTULO   CXXXVII

¡QUÉ COMODIDAD, AMIGOS¡

 

               Esta Expresión se le escapó al Españolo al levantarse con un dolor de huesos, machacados por la dureza de la roca durante toda la noche.-    ¿Sabéis?.-   No tengo un hueso sano.-   Esta noche que no me ha atormentado el viento, me atormentó la comodidad de un colchón bien mullido.-   ¡Vaya suerte, marcianos¡.-

               Los marcianos comenzaron a desperezarse.-   También se sentían de la dura cama que habían tenido.-   El desayuno estaba servido, ya que consistía en galletas y frutos secos.-   Agua había en abundancia.-   Comida podría llegar a una semana si se reducía la ración.-   Pero ¿a qué distancia de la superficie estarían.-   La respuesta le llegó del marciano jefe de la expedición que estaba midiendo la profundidad a la que estaban de la superficie.-

               Dos kilómetros y unos cuantos metros, Españolo.-   No, no me asustes marciano.-   Eso es mucha profundidad.-   Puede que estemos bajo el mar.-   No, ahora estaremos aproximadamente  a nivel del mar.-   Eso          quiere decir que si seguimos bajando , a partir de aquí iremos estando bajo el mar.-   Exactamente lo que estás diciendo.-  

               Pues, aún así estoy dispuesto a seguir bajando.-   Tú lo has decidido con tu voto, porque mi compañero y yo estábamos empatados.-   Pues andando, a bajar hasta que nos bañemos en el mar.-

               Tomaron la galería que bajaba y siguieron las mismas normas del día anterior.-   Iban señalizando el camino a medida que bajaban.-   Cuando encontraban galerías que se cruzaban, en las bifurcaciones, las flechas iban siguiendo el camino de bajada que era el que seguían.-

               Hacían descansos de vez en cuando y medían la bajada.-   Al llegar la noche anunciada por los relojes estaban a medio kilómetro bajo el mar.-   El Españolo estaba pensando que ya tendría que filtrarse agua salina y sin embargo no ocurría.-   Era una cosa rara, pero no podía dudar de los aparatos tan exactos que traían los marcianos.-  

               Aquí pernoctaremos esta noche.-   La verdad,  jefe, es que desde que entramos en esta rampa es de noche.-   Salvo lo que digan los relojes.-   Pues ir buscando un buen colchón, que el hotel está vacío y habrá de sobra.-   Pasaremos otra noche bajo la luz de la luna, dice el españolo.-   Aquí, en Marte no haber luna.-

               Hola cariño.-  Hola mi amor.-   Cómo estás.-   Estoy en un colchón de plumas que se dejaron aquí las sirenas de las rocosas.-   Más o menos, según me dice el jefe de la exploración, a medio kilómetro bajo el mar.-   ¿Cómo?.-   Pero,  ¿eres capaz de cometer esas v barbaridades?.-   ¿Es que quieres dejarme viuda?.-   Bueno, siempre habrá alguno  que se enamore de ti.-   Eres guapa, alegre, bella, simpática, con un tipo que quita el hipo  --  pega y todo  --, además de tu nombre,  eres una flor, y no te han de faltar enamorados.-   ¡La que te voy a dar cuando vuelvas¡.-   ¡Pillo, más que pillo, bromista, guasón¡.-   No debía de quererte tanto, ¡pero te daré cuando vuelvas¡. Si vuelvo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario