CAPÍTULO LXXXVVIV
BAILE EN EL HOTEL
Es noche de fiesta,
terrícolas.- Después de cenar pasaremos
al salón de atracciones donde se darán espectáculos de todas clases y de todos
los planetas, traídos expresamente del origen de los mismos.- Vienen muchas personalidades del mundo de
las finanzas, de la economía, de la política, de la cultura, de la ciencia, del
espectáculo y otros campos.-
Ya suenan los primeros acordes.- En aquellos momentos viene un camarero
anunciando que pasen al salón de espectáculos, que allí se servirán los cafés,
cigarros puros y las copas correspondientes.-
Vamos, chicos, que tomemos los mejores asientos en las mesas de primera
fila.- Yo voy delante y os espero.-
Los tórtolos se quedaron solos y
aprovecharon el momento para arrullarse un poco, ante los espectadores que iban
pasando sonrientes al ver a los dos enamorados.- Esta noche espero que la señora me conceda
el honor de bailar conmigo.- ¿Por qué
tendría que bailar contigo, españolo?.-
Porque eres la dama más hermosa de la fiesta y yo ante tanta hermosura
me rindo enamorado.-
Mientras caminaban al salón y el
Españolo la llevaba cogida del talle, ella lo miraba con dulzura y al entrar lo
cogió por el brazo y le llevó en volandas hacia la pista.- Este es tu baile Españolo, por ser tan
galante, por decirme que soy la dama más hermosa de la fiesta, por quererme como me quieres y
por ser como eres.-
¿Incluyendo mis pesadas
bromas?.- Incluyéndote a ti mismo, con
ese montón de defectos que tienes, con esas bromitas que me sacan de quicio,
con ese cariño que eres capaz de dar, con ese talante y talento característico
de los aventureros, con todo lo feliz que me haces, aunque en ocasiones te odio
amorosamente.-
¿Sabes una cosa querida
Flor?.- Dime, mi señor.- Que te quiero tanto como nadie puede querer
en este país marteño, donde más que una aventura, he encontrado la felicidad,
la dicha más completa que un hombre puede encontrar junto a una mujer.-
¿Quieres hacerme llorar,
Españolo?.- No, por favor, esa no es mi
intención ni esto es una broma.- Creo
que es lo más serio que he dicho en mi vida y la verdad más espectacular.- Yo decía lo de llorar de alegría, de
felicidad, dicha completa desde que te conocí.- A parte de que yo también he aprendido a dar
bromas.- Ya lo veo en ocasiones, y
hasta sabes decir que te arreo, copiado de mí, claro.- ¿De quién si no?.- Si hasta les hiciste reír a aquellos
carcamales del Consejo Científico, que es posible que no lo hubieran hecho
desde que eran jóvenes.- Tu juventud,
tu belleza, tu dulzura, tu amor, tu cariño, tu todo, me vuelven loco.-
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