sábado, 16 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

LXXXVVIII

EXCURSIÓN AL DESIERTO ROJO

 

Creo que os va a gustar esta excursión que vamos a hacer hoy.-   Esto lo decía el marciano mientras esperaban en la explanada a que las azafatas dieran la orden de subir a bordo.-   No me dirá que vamos a comer hoy en pleno desierto, Marci.-   Ya me gustaría a mí, pero ningún vehículo se atreve a aterrizar en el Desierto Rojo oficialmente, o Desierto de Fuego como le llaman los más de los ciudadanos.-

               El desierto lo sobrevuelan a baja altura y despacio, como hemos visto en otros viajes, para que los excursionistas aprecien el paisaje.-   ¿Y no se ven animales, fueras o personas deambular de un lado al otro?.-   No se ve vida ni animal ni humana en todo el desierto.-   No sólo nos enseñarán la parte correspondiente a este Estado, sino que podremos recorrer todo el desierto incluido en otros Estados.-   Existe un convenio internacional entre los Estados pertenecientes al Desierto Rojo, que pueden recorrerlo cualquiera de ellos todo.-

               Llaman a subir a bordo y se corta el diálogo entre los dos amigos.-    En pocos minutos están sobrevolando, a moderada velocidad el Desierto de Fuego.-   Es un extenso territorio rojizo, donde crecen algunos cactus que se ven de vez en cuando, bien solitarios o también en conjuntos más o menos numerosos.-

               Están sobrevolando las montañas rocosas.-   Una montaña rojiza, de escarpados despeñaderos, en la que parece dejarse ver algunos puntos negros en plenas rocas, que el español fue denominando entradas de cuevas o grutas en plena en las rocas.-

               Por decisión unánime, el vehículo dio varias vueltas alrededor de las montañas rocosas, e incluso realizó algunas pasadas por encima.-   No se podía apreciar la más mínima sensación de vida en el recorrido.-   Sin embargo, de vez en cuando se podían apreciar como unos surcos en la rojiza arena que iban siempre a morir a lo que parecían ser las entradas de las cuevas o cavernas en las rocas.-

               Siguieron el recorrido y Marci dijo que ya estaban en territorio del Estado vecino.-   El Desierto dejaba de tener Macizos montañosos y se limitaba a extensas llanuras y pequeños montículos de rojizas y ardientes arenas, con muy pocos sotos de cactus, aunque predominaba la altura y esbeltez de los mismos.-

               Bordeando la costa junto al mar, se podía apreciar la entrada en las citadas aguas de las arenas ardientes.-   Allá a lo lejos, bien entrado en la mar, se apreciaban algunas barcas de pescadores, bastante lejanas  y alejadas de las arenas ardientes adentradas en la mar.-   El recorrido había terminado y volvíamos al hotel a velocidad supersónica.-

 

 

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