LXXXVVIII
EXCURSIÓN AL DESIERTO
ROJO
Creo que os va a gustar
esta excursión que vamos a hacer hoy.-
Esto lo decía el marciano mientras esperaban en la explanada a que las
azafatas dieran la orden de subir a bordo.-
No me dirá que vamos a comer hoy en pleno desierto, Marci.- Ya me gustaría a mí, pero ningún vehículo se
atreve a aterrizar en el Desierto Rojo oficialmente, o Desierto de Fuego como
le llaman los más de los ciudadanos.-
El desierto lo sobrevuelan a
baja altura y despacio, como hemos visto en otros viajes, para que los
excursionistas aprecien el paisaje.- ¿Y
no se ven animales, fueras o personas deambular de un lado al otro?.- No se ve vida ni animal ni humana en todo el
desierto.- No sólo nos enseñarán la
parte correspondiente a este Estado, sino que podremos recorrer todo el
desierto incluido en otros Estados.-
Existe un convenio internacional entre los Estados pertenecientes al
Desierto Rojo, que pueden recorrerlo cualquiera de ellos todo.-
Llaman a subir a bordo y se
corta el diálogo entre los dos amigos.-
En pocos minutos están sobrevolando, a moderada velocidad el Desierto de
Fuego.- Es un extenso territorio
rojizo, donde crecen algunos cactus que se ven de vez en cuando, bien
solitarios o también en conjuntos más o menos numerosos.-
Están sobrevolando las montañas
rocosas.- Una montaña rojiza, de
escarpados despeñaderos, en la que parece dejarse ver algunos puntos negros en
plenas rocas, que el español fue denominando entradas de cuevas o grutas en
plena en las rocas.-
Por decisión unánime, el
vehículo dio varias vueltas alrededor de las montañas rocosas, e incluso
realizó algunas pasadas por encima.- No
se podía apreciar la más mínima sensación de vida en el recorrido.- Sin embargo, de vez en cuando se podían
apreciar como unos surcos en la rojiza arena que iban siempre a morir a lo que
parecían ser las entradas de las cuevas o cavernas en las rocas.-
Siguieron el recorrido y Marci
dijo que ya estaban en territorio del Estado vecino.- El Desierto dejaba de tener Macizos
montañosos y se limitaba a extensas llanuras y pequeños montículos de rojizas y
ardientes arenas, con muy pocos sotos de cactus, aunque predominaba la altura y
esbeltez de los mismos.-
Bordeando la costa junto al mar, se
podía apreciar la entrada en las citadas aguas de las arenas ardientes.- Allá a lo lejos, bien entrado en la mar, se
apreciaban algunas barcas de pescadores, bastante lejanas y alejadas de las arenas ardientes adentradas
en la mar.- El recorrido había
terminado y volvíamos al hotel a velocidad supersónica.-
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