domingo, 17 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


CAPÍTULO   CXXXVVI

TRES HOMBRES EN PELIGRO

 

               ¡Españolo, Españolo, ¡socorro, socorro¡.-   Que me hundo en el abismo.-   Mientras tanto el Españolo aguantaba como podía la cuerda de la que colgaban los dos hombres, que además estaba atada a su cintura y podía ir él de cabeza a hacerles compañía, allá donde se estrellaran los tres.- Tuvo una idea y la puso en práctica.-

               Estaba tumbado en el suelo para poder aguantar el peso de los dos hombres colgados.-   Sacó de su cintura martillo y clavijas de escalar y comenzó la tarea de clavarlas en el suelo, buscando pequeñas grietas al tacto, para lo que tuvo que quitarse uno de los guantes.-    Cuando tuvo hecho el triángulo de la muerte que se le llama en la escalada en Marte, fue pasando la cuerda suave y lentamente por todas las anillas, para lo que iba desliando cuerda de la cintura.-

               Lenta y titánica tarea la de sujetar a sus compañeros en el Triángulo de Marte para quedar él libre y echar otra cuerda con la que poder sacarlos del abismo.-   Fue una tarea que duró tiempo, cuyos esfuerzos o iban dejando sin fuerzas.-  Mientras tanto, los dos compañeros marcianos no paraban de gritar:  ¡Españolo, Españolo¡, sostenidos por una cuerda los dos, cuyo peso podía ser demasiado.-

               Por fin, el Españolo terminó la tarea que se había propuesto y quedaron los dos hombres a merced del Triángulo de la Muerte o de Marte, como le enseñó Marci que se llamaba, y también le indicó los trucos que tenía para una buena sujeción.-   Podía soportar cargas superiores a las cuerdas que pasaran por sus anillas.-

               De pronto, apareció el Españolo ante los ojos de los hombres colgando de las cuerdas, de pié ante el precipicio.-   El más joven de los hombre creyó que les había abandonado y gritó fuerte: ¡Socorro¡.-  Pero el jefe de la expedición lo calmó diciéndole: ¡El Triángulo de la Muerte¡.-   La calma se hizo por un momento.-

               Españolo sacó otra cuerda del equipaje y la lanzó al abismo.-   Le dijo al Jefe que se atara bien con esa cuerda y después se soltara de la otra.-   Cuando el Jefe tuvo resuelta la situación que se le indicaba, que ya comprendía la operación a realizar por el Españolo, le dijo:  ¡Listo¡.-   El Españolo comenzó la tarea de subir despacio al viejo Jefe.-   Esta otra cuerda dispuesta para subir a uno de los hombres estaba también sujeta a otro Triángulo de la Muerte un poco más separado y más alejado de la boca de la galería de la muerte.-

               La titánica tarea de rescate era lenta pero segura.-   El viejo iba subiendo despacio, pero sin riesgo alguno.-  Muy cansado estoy, le decía al Españolo.-   Ya falta poco, Jefe.-   Unos metros y arriba.-

 

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