CAPÍTULO CXXXVVI
TRES HOMBRES EN PELIGRO
¡Españolo, Españolo, ¡socorro,
socorro¡.- Que me hundo en el
abismo.- Mientras tanto el Españolo
aguantaba como podía la cuerda de la que colgaban los dos hombres, que además
estaba atada a su cintura y podía ir él de cabeza a hacerles compañía, allá
donde se estrellaran los tres.- Tuvo una idea y la puso en práctica.-
Estaba tumbado en el suelo para
poder aguantar el peso de los dos hombres colgados.- Sacó de su cintura martillo y clavijas de
escalar y comenzó la tarea de clavarlas en el suelo, buscando pequeñas grietas
al tacto, para lo que tuvo que quitarse uno de los guantes.- Cuando tuvo hecho el triángulo de la muerte
que se le llama en la escalada en Marte, fue pasando la cuerda suave y
lentamente por todas las anillas, para lo que iba desliando cuerda de la
cintura.-
Lenta y titánica tarea la de
sujetar a sus compañeros en el Triángulo de Marte para quedar él libre y echar
otra cuerda con la que poder sacarlos del abismo.- Fue una tarea que duró tiempo, cuyos
esfuerzos o iban dejando sin fuerzas.-
Mientras tanto, los dos compañeros marcianos no paraban de gritar: ¡Españolo, Españolo¡, sostenidos por una
cuerda los dos, cuyo peso podía ser demasiado.-
Por fin, el Españolo terminó la
tarea que se había propuesto y quedaron los dos hombres a merced del Triángulo
de la Muerte o de Marte, como le enseñó Marci que se llamaba, y también le
indicó los trucos que tenía para una buena sujeción.- Podía soportar cargas superiores a las
cuerdas que pasaran por sus anillas.-
De pronto, apareció el Españolo
ante los ojos de los hombres colgando de las cuerdas, de pié ante el
precipicio.- El más joven de los hombre
creyó que les había abandonado y gritó fuerte: ¡Socorro¡.- Pero el jefe de la expedición lo calmó
diciéndole: ¡El Triángulo de la Muerte¡.-
La calma se hizo por un momento.-
Españolo sacó otra cuerda del
equipaje y la lanzó al abismo.- Le dijo
al Jefe que se atara bien con esa cuerda y después se soltara de la otra.- Cuando el Jefe tuvo resuelta la situación
que se le indicaba, que ya comprendía la operación a realizar por el Españolo,
le dijo: ¡Listo¡.- El Españolo comenzó la tarea de subir
despacio al viejo Jefe.- Esta otra
cuerda dispuesta para subir a uno de los hombres estaba también sujeta a otro
Triángulo de la Muerte un poco más separado y más alejado de la boca de la
galería de la muerte.-
La titánica tarea de rescate era
lenta pero segura.- El viejo iba
subiendo despacio, pero sin riesgo alguno.-
Muy cansado estoy, le decía al Españolo.- Ya falta poco, Jefe.- Unos metros y arriba.-
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