CAPÍTULO CXXXVV
UN ACCIDENTE EN EL
CAMINO
Vuelta a caminar subiendo hacia
la superficie por un camino desconocido para ellos.- Cuando llegaron a un recodo de la rampa,
algo falló bajo los pies del jefe que iba delante y desapareció dando tremendos
lamentos.- Los dos hombre tuvieron que
coger la cuerda con todas las fuerzas de que eran capaces para no ser tragados
ellos también por aquel alud inesperado.-
Poco a poco se fueron asomando
al precipicio que se abría ante ellos.-
La linterna que llevaba el jefe quedaba colgando de su cuello y
alumbraba el reducido espacio en el que se movía.- Había conseguido ponerse con la cabeza hacia
a arriba y clamaba que tiraran de él.-
Los dos hombres se pusieron manos a la obra.- Había bajado bastante, pues la cuerda era
muy larga entre un hombre y otro.-
Cuando estaba cerca de subir, de
poder sacarlo de aquel laberinto en el que se encontraba, le falló el pie
delantero que tenía apoyado en la roca el otro marciano, se hundieron varias
piedras al abismo y fue tragado también
hacia las entrañas con el jefe que ya estaba arriba.- Los hombres desaparecieron y se quedaron
golgando de la cuerda del Españolo.-
Este se había tirado al suelo
inmediatamente que se resbaló el segundo hombre.- Era la única salvación de aquellos dos
hombres y por tanto de la expedición, quizás de él mismo también.- Un hombre sólo a varios kilómetros bajo
tierra tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir, en un campo desconocido,
que amenazaban tantos peligros como el que estaba viviendo.-
Los dos hombre gritaban: ¡Españolo, españolo¡ .- Pero el Españolo no acertaba a comprender lo
que estaba pasando.- Les gritó: ¡
Estáis bien¡.- Tira de la cuerda,
recibió por toda contestación.- Tumbado
en el suelo, se fue acercando con mucho cuidado al borde del abismo para asomar
la cabeza y ver lo que estaba pasando, sobre todo a qué profundidad estaban.-
En esos momentos, del borde en
el que estaba asomado el Españolo, se desprendieron algunas piedras y
estuvieron a punto de lanzarlo de cabeza contra sus compañeros en pleno
abismo.- Los gritos de los tres hombres
se dejaron oír por toda la galería.-
Hubo un momento de silencio en el cual los dos marcianos preguntaban
ahora que como se encontraba el Españolo.-
Era la salvación de los otros.-
Estoy a punto de resbalar con vosotros, no puedo aguantar este peso en
la situación de resbalamiento en que estoy.-
Se desprenden cada vez más rocas.-
¡Retrocede, le dijo el jefe, busca seguridad¡.-
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