domingo, 17 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

 

 

CAPÍTULO   CXXXVV

UN ACCIDENTE EN EL CAMINO

 

               Vuelta a caminar subiendo hacia la superficie por un camino desconocido para ellos.-   Cuando llegaron a un recodo de la rampa, algo falló bajo los pies del jefe que iba delante y desapareció dando tremendos lamentos.-   Los dos hombre tuvieron que coger la cuerda con todas las fuerzas de que eran capaces para no ser tragados ellos también por aquel alud inesperado.-

               Poco a poco se fueron asomando al precipicio que se abría ante ellos.-   La linterna que llevaba el jefe quedaba colgando de su cuello y alumbraba el reducido espacio en el que se movía.-   Había conseguido ponerse con la cabeza hacia a arriba y clamaba que tiraran de él.-   Los dos hombres se pusieron manos a la obra.-   Había bajado bastante, pues la cuerda era muy larga entre un hombre y otro.-

               Cuando estaba cerca de subir, de poder sacarlo de aquel laberinto en el que se encontraba, le falló el pie delantero que tenía apoyado en la roca el otro marciano, se hundieron varias piedras al abismo y fue tragado también  hacia las entrañas con el jefe que ya estaba arriba.-   Los hombres desaparecieron y se quedaron golgando de la cuerda del Españolo.-

               Este se había tirado al suelo inmediatamente que se resbaló el segundo hombre.-   Era la única salvación de aquellos dos hombres y por tanto de la expedición, quizás de él mismo también.-   Un hombre sólo a varios kilómetros bajo tierra tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir, en un campo desconocido, que amenazaban tantos peligros como el que estaba viviendo.-

               Los dos hombre gritaban:   ¡Españolo, españolo¡ .-   Pero el Españolo no acertaba a comprender lo que estaba pasando.-   Les gritó: ¡ Estáis bien¡.-   Tira de la cuerda, recibió por toda contestación.-   Tumbado en el suelo, se fue acercando con mucho cuidado al borde del abismo para asomar la cabeza y ver lo que estaba pasando, sobre todo a qué profundidad estaban.-

               En esos momentos, del borde en el que estaba asomado el Españolo, se desprendieron algunas piedras y estuvieron a punto de lanzarlo de cabeza contra sus compañeros en pleno abismo.-   Los gritos de los tres hombres se dejaron oír por toda la galería.-   Hubo un momento de silencio en el cual los dos marcianos preguntaban ahora que como se encontraba el Españolo.-   Era la salvación de los otros.-   Estoy a punto de resbalar con vosotros, no puedo aguantar este peso en la situación de resbalamiento en que estoy.-   Se desprenden cada vez más rocas.-  ¡Retrocede, le dijo el jefe, busca seguridad¡.-

 

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