CAPÍTULO CXXXVIV
LA DECISIÓN DE SUBIR
Si cogemos la rampa que sube
corremos el riesgo de que no nos lleve a las cuevas de la superficie.- Si cogemos las que van en distintas
direcciones, pero más o menos horizontales, estaremos al mismo nivel que
estamos en estos momentos.- Como bajar
no podemos de momento hasta que encontremos alguna galería bajante, sólo nos
quedan dos alternativas.- Volver por
donde hemos bajado o subir por la que tiene rampa de subida.-
Volver por una nueva rampa de
subida tiene un peligro que hay que asumir.-
Y es que no nos lleve a la superficie y se bifurque el camino,
llevándonos a un lugar perdido.- Pero
si elegimos subir por donde hemos bajado, que es muy sencillo, no habremos
descubierto nada, porque ya lo hicimos bajando.-
Como hay seis bocas de galería
hay que decidirse por una.- Yo me
inclino por la que sube en rampa, pero hay otra que un poco más adentro empieza
también a subir, según hemos podido comprobar.- Pues echemos a votación entre una de estas
dos que suben, una con mayor pendiente y otra con menos.-
Las decisiones en la votación
siempre salían igual.- El jefe de la
expedición votaba siempre en contra de los dos hombres restantes.- Pura casualidad, pero así era.- El Españolo y el marciano más joven parece
que siempre estaban de acuerdo.-
Decididamente, seguirían la
rampa de subida más pendiente y pusieron pies a la obra.- La subida era más lenta que la bajada que
hicieron.- El jefe de la expedición, el
marciano mayor, era el que abría la marcha siempre durante las
expediciones.- El paso que él marcaba
era el que se seguía.- Tras él su
compañero marciano, y en último lugar iba el Españolo.- Los tres hombres iban enlazados con cuerdas,
es decir, que iban atados uno a otro, de tal suerte que si alguno se
despeñara los otros dos pudieran
salvarlo.-
Como llevaban mucho tiempo
subiendo, el jefe propuso un descanso.-
Descanso que aprovechó el Españolo para hablar con su amigo Marci.- Te llevas bien con Marci, le dijo el
jefe.- Es como un hermano para mí y yo
para él.- Lo voy a echa de menos cuando
me vaya de Marte.- ¡Hola Marci¡.- ¡Qué alegría escuchar tu voz¡.- ¿De veras, Españolo? .- ¿Acaso lo dudas?.- No, porque a mí me falta algo día a día, y
eres tú.- ¿Sabes, Marci?.- Hemos estado a casi un kilómetro por debajo
del mar, y ahora estamos subiendo.-
Pero no subimos por donde hemos bajado, sino por otra galería que no
sabemos donde nos va a llevar.- ¡Te
deseo suerte, pero te arrearía¡.-
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