domingo, 17 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

 

CAPÍTULO   CXXXVIV

LA DECISIÓN DE SUBIR

 

               Si cogemos la rampa que sube corremos el riesgo de que no nos lleve a las cuevas de la superficie.-   Si cogemos las que van en distintas direcciones, pero más o menos horizontales, estaremos al mismo nivel que estamos en estos momentos.-   Como bajar no podemos de momento hasta que encontremos alguna galería bajante, sólo nos quedan dos alternativas.-   Volver por donde hemos bajado o subir por la que tiene rampa de subida.-

               Volver por una nueva rampa de subida tiene un peligro que hay que asumir.-   Y es que no nos lleve a la superficie y se bifurque el camino, llevándonos a un lugar perdido.-   Pero si elegimos subir por donde hemos bajado, que es muy sencillo, no habremos descubierto nada, porque ya lo hicimos bajando.-

               Como hay seis bocas de galería hay que decidirse por una.-  Yo me inclino por la que sube en rampa, pero hay otra que un poco más adentro empieza también a subir, según hemos podido comprobar.-   Pues echemos a votación entre una de estas dos que suben, una con mayor pendiente y otra con menos.-

               Las decisiones en la votación siempre salían igual.-   El jefe de la expedición votaba siempre en contra de los dos hombres restantes.-   Pura casualidad, pero así era.-   El Españolo y el marciano más joven parece que siempre estaban de acuerdo.-

               Decididamente, seguirían la rampa de subida más pendiente y pusieron pies a la obra.-    La subida era más lenta que la bajada que hicieron.-   El jefe de la expedición, el marciano mayor, era el que abría la marcha siempre durante las expediciones.-   El paso que él marcaba era el que se seguía.-   Tras él su compañero marciano, y en último lugar iba el Españolo.-   Los tres hombres iban enlazados con cuerdas, es decir, que iban atados uno a otro, de tal suerte que si alguno se despeñara  los otros dos pudieran salvarlo.-

               Como llevaban mucho tiempo subiendo, el jefe propuso un descanso.-   Descanso que aprovechó el Españolo para hablar con su amigo Marci.-   Te llevas bien con Marci, le dijo el jefe.-   Es como un hermano para mí y yo para él.-   Lo voy a echa de menos cuando me vaya de Marte.-    ¡Hola Marci¡.-  ¡Qué alegría escuchar tu voz¡.-   ¿De veras, Españolo? .-  ¿Acaso lo dudas?.-   No, porque a mí me falta algo día a día, y eres tú.-   ¿Sabes, Marci?.-   Hemos estado a casi un kilómetro por debajo del mar, y ahora estamos subiendo.-   Pero no subimos por donde hemos bajado, sino por otra galería que no sabemos donde nos va a llevar.-  ¡Te deseo suerte, pero te arrearía¡.-

 

 

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