CAPÍTULO CLII
LA VUELTA AL RUEDO DEL
LAGO
Decidieron inspeccionar los
alrededores de aquella enorme masa de agua que habían encontrado al final de su
viaje por la galería.- No saben el
tiempo que les ha de llevar, porque tampoco se sabe la circunferencia del
lago.-
En marcha, dice el Jefe de la
expedición.- Esperemos que se pueda
poner una ganadería que quiere Marci y un campo dice golf, dice el Españolo.- El caso es pare reír, pero cuando uno se
encuentra en estas circunstancias, lo mejor es dejar las bromas y acoplarse a
la realidad.- A Marci no se le puede
explicar exactamente nuestra situación, porque no es un científico que se haga
cargo de las circunstancias que le describes.-
Vamos, pues a ver lo que nos
tiene deparado la suerte.- Siguieron el
curso de los alrededores del lago.- De
vez en cuando descansaban y se acercaban
al agua para ver los peces.- Aparecían
en la orilla de todos los tamaños y especies.-
De vez en cuando también se veían algunos de diferentes colores.- Una maravilla de la naturaleza que había
estado oculta a los ojos humanos hasta entonces.- Pues no existían huellas de que allí hubiese
estado ser humano anteriormente.-
Eran, pues, los primeros
pobladores del lago en el corazón del Planeta Marte, descubierto por
casualidad, cuando en realidad lo que querían era subir a la superficie del
desierto.-
Ahora estaban muy contentos de
este descubrimiento inesperado, que les llevaría a la gloria de los
descubrimientos nacionales.- Aunque el
Españolo, lo que respecta al planeta Marte, aunque quedara su nombre impreso en
los anales Científicos de aquel país, nadie le recordaría allí cuando se
marchara de Marte, tal vez algún recuerdo de su amigo Marci, que desaparecido éste, el olvido más absoluto,
diciendo: ¿quién será este explorador?.-
Estuvieron todo el día caminando
por la orilla del lago, mirando la fauna de vez en cuando, e inspeccionando los
alrededores.- Por todas partes que iban
encontraban las mismas características de playa.- Cuevas socavadas por las olas a través de
los años o de los siglos, atalayas formadas por altas rocas, que las olas
irritadas por las noches habían
convertido en lugares casi inaccesibles.-
La Aurora permanente allá al fondo,
iluminando el espacio por el que se podía andar sin preocupación a
tropezar.- La misma clase de peces por
todas partes que andaban, un entorno digno de una película de ficción, una
alucinación para Marci.-
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