CAPÍTULO CLIII
MÁS SORPRESAS
Estaban llegando al Norte, según
los cálculos de la brújula y por tanto en contacto pronto con la Aurora
Boreal.- Pero los espejismo desaparecen
a medida que te acercas a ellos, que era en realidad lo que estaba ocurriendo,
pues a medida que se acercaban desaparecían los colores , desaparecía la
Aurora, la María y la Tomasa.
Era la hora de descansar
algo.- Llegarían hasta aquel chorro de
agua que caía como si viniera del cielo.-
Cosa extraña para los exploradores, que el agua que caía de entre las
galerías de arriba, por unas anchas grietas, era abundante y y fresca, pero lo
extraño es que no fuera salina.- Se
podía beber, era buena para el consumo humano.-
Caía en abundancia más
de un cuerpo de agua.- Aquel era un buen
sitio para descansar y cazar unos peces para la comida.-
Los abastecimientos se estaban
alargando con el consumo de pescado, y también con el hallazgo del agua.- Esta agua que procedía de las alturas, era
seguro que venía del desierto, ya que estaban bajo de él.- Pero entonces por qué tanta sequedad, tanta
falta del elemento líquido allá arriba, en aquel desierto ardiente.-
¿Qué satisfacción el descanso,
la comida a base de pescado y de marisco que también lo había y de aquel
líquido que bajaba del desierto.- Agua
suficiente para regar el desierto si en ver de bajar subiera.- Abajo no era necesaria, arriba era
imprescindible.- La vida era injusta en
todos las cosas, hasta en la naturaleza.-
El Españolo se acordó de Marci,
que si viera aquella cantidad de agua
potable que se estaba desperdiciando en las entrañas del planeta, se volvía
loco porque querría llevarla a la superficie.-
¡Hola querida¡.- Estoy esperando que me insultes, que me digas
cosas agradables o que me mandes al infierno.-
Bueno, al infierno es mejor que no, porque de hecho ya estoy.- ¿Qué estás en el infierno, cariño?.- Y yo aquí tan tranquila creyéndome que te
estás divirtiendo.- Pues ya ves que no,
bueno que sí.- Estoy comiendo pescado y
marisco, bebiendo agua potable, dialogando con la Aurora.- ¿Pero tú no estabas en el desierto rojo?.-
La verdad es que ya no se donde
estoy.- He recorrido tantos sitios,
tantas veredas, tantas galerías, tantos precipicios, tantas arenas desérticas,
he visto tantos cactus y arbustos leñosos sin nombre definido, querida mía, que
hasta yo me extraño de estar comiendo pescado y marisco sin tener que pagarlo,
sólo pescarlo.-
Si no te quisiera tanto, te iba
yo a dar a ti con la puerta en las narices, o mejor con el teléfono.- ¡Tienes suerte, Españolo¡
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