lunes, 18 de enero de 2016


 

CAPÍTULO   CLIII

MÁS SORPRESAS

 

               Estaban llegando al Norte, según los cálculos de la brújula y por tanto en contacto pronto con la Aurora Boreal.-   Pero los espejismo desaparecen a medida que te acercas a ellos, que era en realidad lo que estaba ocurriendo, pues a medida que se acercaban desaparecían los colores , desaparecía la Aurora, la María y la Tomasa.

               Era la hora de descansar algo.-   Llegarían hasta aquel chorro de agua que caía como si viniera del cielo.-   Cosa extraña para los exploradores, que el agua que caía de entre las galerías de arriba, por unas anchas grietas, era abundante y y fresca, pero lo extraño es que no fuera salina.-   Se podía beber, era buena para el consumo humano.-

Caía en abundancia más de un cuerpo de agua.-  Aquel era un buen sitio para descansar y cazar unos peces para la comida.-

               Los abastecimientos se estaban alargando con el consumo de pescado, y también con el hallazgo del agua.-   Esta agua que procedía de las alturas, era seguro que venía del desierto, ya que estaban bajo de él.-   Pero entonces por qué tanta sequedad, tanta falta del elemento líquido allá arriba, en aquel desierto ardiente.-

               ¿Qué satisfacción el descanso, la comida a base de pescado y de marisco que también lo había y de aquel líquido que bajaba del desierto.-   Agua suficiente para regar el desierto si en ver de bajar subiera.-   Abajo no era necesaria, arriba era imprescindible.-   La vida era injusta en todos las cosas, hasta en la naturaleza.-

               El Españolo se acordó de Marci, que si viera aquella cantidad  de agua potable que se estaba desperdiciando en las entrañas del planeta, se volvía loco porque querría llevarla a la superficie.-

               ¡Hola querida¡.-  Estoy esperando que me insultes, que me digas cosas agradables o que me mandes al infierno.-   Bueno, al infierno es mejor que no, porque de hecho ya estoy.-   ¿Qué estás en el infierno, cariño?.-   Y yo aquí tan tranquila creyéndome que te estás divirtiendo.-   Pues ya ves que no, bueno que sí.-  Estoy comiendo pescado y marisco, bebiendo agua potable, dialogando con la Aurora.-   ¿Pero tú no estabas en el desierto rojo?.-

               La verdad es que ya no se donde estoy.-   He recorrido tantos sitios, tantas veredas, tantas galerías, tantos precipicios, tantas arenas desérticas, he visto tantos cactus y arbustos leñosos sin nombre definido, querida mía, que hasta yo me extraño de estar comiendo pescado y marisco sin tener que pagarlo, sólo pescarlo.-

               Si no te quisiera tanto, te iba yo a dar a ti con la puerta en las narices, o mejor con el teléfono.-   ¡Tienes suerte, Españolo¡

 

 

 

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