lunes, 18 de enero de 2016

GOLEDE ESTADO EN MARTE


 

CAPÍTULO   CLIV

UNA GALERÍA DE MISTERIO.-

 

 

              Los exploradores  inspeccionaron todo el contorno del lago.-   Solo existía aquel agua que caía de las entrañas de las Rocosas en el  Planeta y una salida o entrada, que no estaba claro, una especie de galería amplia o canal horizontal que encontraron en la parte sur, lleno de agua.-   A  veces parecía que entraba y otras veces que salía.-

               Para comprobarlo, se adentraron por el citado canal, donde podían andar de pie, metidos en el agua hasta la cintura, y permanecieron el día entero caminando por  semejante acueducto.-   El agua era no era salina ni la del lago, veía de las Rocosas, pero no cambiaba el canal de dirección ni hacia arriba ni hacia abajo.-

              Dentro del canal o galería se escuchaban ruidos que no podían apreciar.-   Cada vez que se adentraban en aquel laberinto, porque era un laberinto de canales y galerías los que iban apareciendo a partir de unos cien metros de la entrada, tenían que ir provistos de brújula en mano para no cambiar de dirección

               Las aguas de aquellos canales les llegaban cada vez más altas.-   Ya estaban por debajo de las axilas y amenazando con subir.-   Estaban corriendo un riesgo, porque si la noche se les echaba encima, aquellos canales se convertirían en un infierno que los enviaría de un canal a otro, lanzándolos contra  las paredes rocosas.-  

               Pudieron comprobarlo la noche anterior cuando anocheció, que hasta en lo alto de aquella atalaya les llegaban las fieras y alteradas olas algunas veces.-   Si se desataba el vendaval estando ellos en aquel laberinto de galerías, eran hombres muertos en pocos minutos.-   Había que salir de allí antes de que anocheciera.-

               ¡Una galería sin agua en pendiente hacia arriba¡.-   La voz alterada del Jefe fue tan elocuente que los tres hombre vieron la posibilidad de descansar sentados en aquellos cojines de plumas que eran la roca viva, que seguir metidos en agua hasta el cuello, donde ya les estaba llegando.-   Llevaban demasiadas horas sin descanso, metidos en agua como los ranos, a punto de convertirse en animales acuáticos si continuaban.-

               Con el equipaje en la cabeza, fueron saliendo del agua y adentrándose en aquella rampa salvadora de la mojadura, que se iba inclinando hacia arriba.-   Otra vez que estaban con dirección hacia el desierto, hasta que las circunstancias les hicieran cambiar de dirección.-    Iban con las ropas mojadas y aprovecharon aquel pequeño rellano fuera del agua para sacar ropas secas del equipaje.-

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario