lunes, 18 de enero de 2016

GOÑLPE DE ESTADO EN MARTE


 

 

CAPÍTULO   CLVII

CAMINO DEL DESIERTO

 

               Vamos subiendo, Jefe, y parece que esta rampa va directamente hacia el desierto, donde nos espera un colchón de plumas que estoy deseando de pegarle una paliza durante veinticuatro horas.-    Había que reírse con las cosas de este Españolo, se dice el Jefe para sí, mientras que le echa una mirada al aparato que mide la altura y que llevaba colgado del cuello.-

               Estaban ya faltos de algunas cosas en el equipaje como avituallamiento y otros enseres.-   Así que era necesario volver cuanto antes a reponer el congelador, a respirar aire, aunque no fuera puro, pero limpio de impurezas de galerías subterráneas, que tantos días y noches habían soportado.-   Salvo los días que estuvieron en el lago, los demás días eran en estancias tan reducidas como el espacio que se puede tener en una galería de la altura de un ser humano.-

               Españolo.-   Diga, Jefe.-   Una especial noticia.-   Pues venga.-   Nos faltan unos cien metros para la superficie.-   Eso está ya chupado, Jefe.-   Estamos a los pies del colchón de plumas, y me estoy viendo mullirlo con todo mimo para que no se estropee.-   Las cosas buenas hay que tratarlas con exquisita delicadeza.-

               Sí, sí, explícaselo a Flor.-   Me temo que no se lo puedo explicar.-   A ella la quiero más que a mi vida, pero a mi afición exploratoria la quiero a la par.-   Pues tendrás que decidirte entre una u otra cosa.-    Tengo la impresión de que las dos no las vas a poder llevar  juntas en tu vida.-   ¿Quieres decir, Jefe, que no podré hacer más expediciones?.-   Esa es mi impresión, pero a lo mejor me equivoco.-

               Jefe, creo que esa también es la impresión mía, si no quiero perder a mi querida Flor.-   Ahora estás en el camino.-   Ella no es mujer aventurera.-   No entiende de exploraciones ni quiere saber nada de ellas.  Lo he estado pensando muy bien en todo este tiempo.-   Por otra parte, yo estoy tan perdidamente enamorado que no sería capaz de aguantar otra excursión sin ella.-   Así que, como hacen los toreros en mi país de la tierra, me corto la coleta al término de esta expedición y me dedico a hacer el amor, a vivir con el amor, llenarme de amor, mimar al amor, estar inmerso en el amor.-

               Estoy seguro que te lo van a agradecer dándote más amor, Españolo.-   No desperdicies la vida metido en galerías, cavernas y cuevas, aunque descubras lagos con peces, mariscos y Auroras Boreales, pero también puedes descubrir un abismo que te trague para siempre, como estuvimos a punto de estrellarnos allá abajo, donde lanzábamos una piedra y se perdía en los tiempos del olvido.-

 

 

 

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