11-M DE 2012, DÍA DEL ODIO
Los sindicatos
decidieron ensombrecer el octavo año del criminal accidente terrorista, aunque
juzgado pero aún sin esclarecer, el más grande de toda la Historia de
España.- Saltaron por los aires los
llamados Trenes de la Muerte, en las cercanías de Madrid, a poco más de las
siete de la mañana, y murieron cerca de doscientas personas y afectadas con
distintos diagnósticos y pronósticos cenca de dos mil.-
Pero los
sindicatos salieron a incendiar las calle y quemar las papeletas de la mayoría
absoluta del Gobierno ganador en las Elecciones Generales del 20-N de 2011, y
de paso decirle al gobierno que si el pueblo les negó los votos para seguir en
el poder, pesebreo, mangoneo y chupeteo, que están allí, con sus huestes en el
monte y de vez en cuando arderán las calles y sin ellos España seguirá siendo
lo que era, un desierto sin brotes verdes, sin luces en el túnel de la
claridad.-
Pero yo recuerdo aquel 11-M, el
del odio, el del asedio a las Sedes del Partido Popular que estaba en el
Gobierno, llamándoles asesinos, como si el Gobierno hubiera puesto las
bombas.- También recuerdo que el día de
la reflexión dijo el señor Rubalcaba: España no se merece el Gobierno que
tiene.- El hombre pensando en que España
se merecía el gobierno que le sucedió.- Todo
ha sido un recuerdo de aquella fecha en que hasta ciertos medios, como Prisa,
la Ser, El País, destacaron por su solidaridad en relacionar al Gobierno con no
sé qué.-
Salieron en
defensa de los débiles, y uno tuvo la sensación de que estábamos en otro
dieciocho de julio, o en otras situaciones en las que España estuvo en gran
peligro, como el 22-F.- De todas forma,
el domingo, día de las Elecciones Generales, en las que el Partido Popular,
según las encuestas superaba la mayoría absoluta, fue acosado ante sus Sedes,
en la calle, en las urnas, en los medios afines a los buenos.- Hasta para votar tuvieron que ser escoltados
algunos componentes del Ejecutivo.-
Igual que en
mil novecientos treinta y seis, en las elecciones de febrero, pasó lo que se
esperaba que se pasaría.- Los votantes
de derechas acobardaron y se quedaron en casa y los facinerosos salieron de
toda clase rincones votantes y amenazantes.- Y aunque este general no entró a
caballo en las Cortes, como Pavía, pero entró en los Trenes de la Muerte.-
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