LOS RADICALES FASCIOS
Es de escándalo, salen a inundar las calles porque no les gusta la
reforma laboral del gobierno del Partido Popular.- Que los más de cinco millones de parados que
dejaron entre titulares y compadres, que sigan ahí buscando entre los cubos de
basura, yendo a comer a los cetros de caridad, que nunca son de los radicales,
y mi sueldo que no le toque ni Jesús de Nazareno, ni las subvenciones tampoco.-
El señor Martínez, dice El Mundo el día diecisiete de febrero, que de
vez en cuando se da una asomada a los medios, con la verborrea de su oratoria y
el propósito de incordial a alguien.- El
día siete de octubre de dos mil nueve le tocó un piropo al gobernador del Banco de España, invitándolo
a que se fuera a su ‘puta casa’ por unas declaraciones que hizo.- El martes de la semana pasada le tocó a
Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, llamándola ‘’reliquia
cañí del tardo franquismo’’.- Que un
radical que cobró en el año dos mil once, ‘ciento ochenta y un mil euros salga
a la calle a manifestarse en contra de la reforma que puede dar trabajo a los seis
millones de parados, diga lo contrario de lo que hace, mientras los camino de
seis millones sin trabajo pasan necesidades, es de presuntos fascios de antaño-
. Ciento ochenta y un mil euros divididos
por los cuatrocientos que se le da a un parado de larga duración, podían cobrar
cuatrocientos cincuenta parados más.- Y
también cobrar cerca de mil pensionistas de los que trabajaron de sol a sol,
hasta dejarse la salud para sobrevivir él y los suyos.- Hablar de tardo franquistas y enriquecerse
con el dinero público, salir a manifestarse para no perder sus privilegios y
que se mueran los pobres parados.- No
parece que concuerden los sistemas izquierdistas.-
De esta forma estamos viendo a
España rodar cuesta abajo, no que esperamos que vaya a caer en el precipicio,
es que cayó paulatina pero inexorablemente, empujada por dadivosos, pésimos
gestores, ayudantes de compadreo e izquierdistas de solera.- Los mismos que ahora incendian las calles,
los mismos de los grandes sueldos y las sustanciosas subvenciones, los mismo que
empujaron el carro hacia el abismo, los mismos de las canonjías liberadas.- La
cuestión es poner calzos al carro para que no ruede y descarrile.
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