sábado, 7 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

LOS NACIONALES EN LA KUENTE DEL KAÑO

                   Por la otra parte de los Kuentes, los nacionales que entraron por la carretera no pasaban de la kochera de Píor.-  Los rojizos apostados por las casas de Eskrella y  kico no dejaban entrar a nadie por el único camino que existía para llegar al centro, a la plaza.-   Los disparos eran casi permanentes casi toda la  noche, se sucedían de todos los ecos, según las armas con que disparaban, sobre todo los nacionales que tenían armas automáticas.-
                   No existía otra entrada al pueblo para las tropas que entraron por la carretera.-  Aquel infierno era demasiado para los habitantes de un pueblo sumido en la miseria, en el desconcierto, en el caos, en el hambre y ahora en el terror de las armas, que cualquiera te podía disparar.-
                   Por la parte de la Kuente del Cako, los oznakeños que tomaron parte del pueblo entrando por el barrio de la Ekrilla, tampoco podían entrar al centro.-  En el barrio del kornillo estaban apostados los rojos y era peligroso intentar subir aquella cuesta a cuerpo limpio.-  Mi tío Bakilio que vivía al lado de la kuente del Cako le daban permiso para que entrara al pueblo y les informara.-  Servía de enlace, y los rojizos como lo conocían lo dejaban pasar con el pretexto de ir a ver la familia, que éramos nosotros y se llegaba hasta nuestra casa.- Nos contaba lo que estaba sucediendo.-
                  Nosotros estábamos bien, solo nos faltaba agua.-  Comida era lo único que teníamos para alimentarnos.-  Cada día venía Píor con un mulo que tenía, se llevaba el nuestro y traía dos cagas de agua que se llenaba en tinajas y donde se podía.-  A esperar que esto dura poco, nos decía.-  Los animales lo pasaban regular.-  Abajo en el camino, por donde teníamos la kahurda, ya vacía por el robo de los rojos cuando se llevaron los cerdos, había varias patrullas que nosotros las estábamos viendo todo el día, algunos con caballos, de los que se trajeron de los cortijos.- 
                   Había unos tipos barbudos en el camino, con unas cananas de cartuchos cruzadas por el pecho y no paraban de fumar .-  Parece que a los rojizos les queda poco tiempo para disfrutar del producto de los saqueos del almacenamiento en el local de la Iglesia.-  Se ven muy nerviosos  y alterados, deambulando de un lado al otro para cubrir frentes con pocos defensores.



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