LOS NACIONALES EN LA KUENTE
DEL KAÑO
Por la otra parte de los Kuentes,
los nacionales que entraron por la carretera no pasaban de la kochera de Píor.- Los rojizos apostados por las casas de Eskrella
y kico no dejaban entrar a nadie por el
único camino que existía para llegar al centro, a la plaza.- Los disparos eran casi permanentes casi toda
la noche, se sucedían de todos los ecos,
según las armas con que disparaban, sobre todo los nacionales que tenían armas
automáticas.-
No existía otra entrada al pueblo para las
tropas que entraron por la carretera.-
Aquel infierno era demasiado para los habitantes de un pueblo sumido en
la miseria, en el desconcierto, en el caos, en el hambre y ahora en el terror
de las armas, que cualquiera te podía disparar.-
Por la parte de la Kuente
del Cako, los oznakeños que tomaron parte del pueblo entrando por el barrio de
la Ekrilla, tampoco podían entrar al centro.-
En el barrio del kornillo estaban apostados los rojos y era peligroso
intentar subir aquella cuesta a cuerpo limpio.-
Mi tío Bakilio que vivía al lado de la kuente del Cako le daban permiso
para que entrara al pueblo y les informara.-
Servía de enlace, y los rojizos como lo conocían lo dejaban pasar con el
pretexto de ir a ver la familia, que éramos nosotros y se llegaba hasta nuestra
casa.- Nos contaba lo que estaba sucediendo.-
Nosotros estábamos bien, solo nos faltaba
agua.- Comida era lo único que teníamos para
alimentarnos.- Cada día venía Píor con
un mulo que tenía, se llevaba el nuestro y traía dos cagas de agua que se
llenaba en tinajas y donde se podía.- A
esperar que esto dura poco, nos decía.-
Los animales lo pasaban regular.-
Abajo en el camino, por donde teníamos la kahurda, ya vacía por el robo
de los rojos cuando se llevaron los cerdos, había varias patrullas que nosotros
las estábamos viendo todo el día, algunos con caballos, de los que se trajeron
de los cortijos.-
Había unos tipos barbudos en el camino, con
unas cananas de cartuchos cruzadas por el pecho y no paraban de fumar .- Parece que a los rojizos les queda poco
tiempo para disfrutar del producto de los saqueos del almacenamiento en el
local de la Iglesia.- Se ven muy
nerviosos y alterados, deambulando de un
lado al otro para cubrir frentes con pocos defensores.
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