viernes, 6 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

EL MAESTRO DON ESKELAN

                      Era un hombre apolítico, bueno, culto, muy social, que tenía un gran prestigio ganado en el pueblo, de toda la ciudadanía, independientemente del color de las banderías del momento.-   Tal vez por eso lo siguieron dejando los rojizos que en las escuelas.-  Daba clase a los jóvenes hasta los dieciséis años, y por las noches daba clases a adultos por su cuenta, sin que por este trabajo le pagaran, según decía él.-  No intervenía en política, ni en reuniones de las masas .-  Él y su mujer, doña Pekar,  que ella se encargaba de las clases de las niñas.-
                     Por las noches se reunía en casa de Píor con Makoliche y mi abuelo, aunque el abuelo no podía oír, pero yo se lo contaba al día siguiente, y además, le leía la Prensa que me llevaba de casa Píor.-  Yo era el chiquillo mejor enterado de los acontecimientos de la guerra, llevaba mis propias notas, de lo que se sentía orgulloso don EsKeLan y también mi abuelo.-  Resulta que me gustaba mucho leer y también escribir, y no podía pasar sin escribir algo o de leer lo que encontraba.-  Cualquier papel que encontraba tirado y vía que estaba escrito tenía que leerlo.-
                    Los libros que había en casa de Píor tenía autorización para leerlos, y el maestro me daba, de vez en cuando algún libro interesante que me encantaba, como el de Tormes o el Ingenioso Hidalgo.-  En verdad no tenía demasiado tiempo, porque entre estudiar, leer la Prensa, ayudar a los abuelos, cuidar ganado, y algún rato con mis amigos de correrías, me faltaba tiempo hasta para dormir lo suficiente.-  Un contraste entre los que se juntaban conmigo, porque ellos tenían todo el día para sus correrías.
                   Pero no me arrepiento, porque cuando me enfrentaba en la escuela con los mayores, como Múkico, y otros de su edad, ninguno me untaba la oreja, como decíamos los chicos en los juegos.-  Estaba siempre por delante de ellos en matemáticas, ortografía, geografía, historia.-  Tenía dos ventajas sobre, mi constancia en estudiar y el buen trato educativo que recibía del maestro, se preocupaba de mi enseñanza.-  Siempre me decía que no lo defraudara.-   El abuelo estaba muy contento de lo que le decía el maestro de mi.-  Como el pobre era analfabeto, me decía: Tillo, estudia que no seas como yo, que algún día puedes ser un hombre de provecho.-


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