domingo, 8 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

                                 VEINTICUATRO HORAS PARA ENTREGARSE

                      El  oficial del Ejército, al mando de las tropas desde la kuente del Cako y desde la Cokhera, les dan a los rojizos veinticuatro horas  para entregar las armas y que no haya derramamiento de sangre.- Nadie será juzgado por razón de ideología, pero serán juzgados con arreglo a las leyes, los que tengan acusaciones del pueblo.-  Eso para el Tuerto era una condena segura y para sus seguidores.-   Las cosas se las ponían más bien negras que oscuras.-  En el pueblo no es que habían hecho obras de caridad, es que todo el término municipal lo habían saqueado, y cuando nada quedaba en as Haciendas empezaron por el pueblo.-  Todos aquellos que labraban tierras, ya fueran en propiedad o en arrendamiento los habían robado, los habían maltratado, les habían saqueado sus viviendas y les habían maltratado.
                    Cuando vinieron los individuos de las barbas, que se comentaba salían de las cárceles que abrían, ya habían saqueado todo lo que había.-  En este momento tenían dos presos  en la cárcel del pueblo.-  Uno era el ‘’orejón’’, dueño de una Hacienda por las Rakiras.-  Lo estuvieron buscando para fusilarlo y estaba preso.-  Otro era Chaquekillas, que viva en el pueblo.-  Y mi abuelo no estaba en la cárcel porque no lo han encontrado.´- Se teme que antes de irse o entregarse hagan algo terrible con los detenidos.-  Son veinticuatro horas las que les da el Ejército para entregar las armas.- Que cumplen a media noche de hoy.-
                     Todo el día un miedo a la guerra en las calles del pueblo, a los muertos, a los heridos, a las personas que recibieran balas perdidas.-  Desde por la mañana había en el pueblo un silencio sepulcral.-  Nadie iba por agua a la plaza, menos a la kuente del cako porque había que pasar por la Plaza.-  Silencio y miedo a la vez de que cuando cumpliera el plazo para entregar las armas se liaran a tiros.-   Píor vino con su mula y un serón con cuatro cántaros de agua.- Dos mujeres solas y un chico, asustados.-
                   Nos dijo que no nos moviéramos de allí y las puertas bien cerradas, que todo estaba a punto de terminar.-  Mañana puedes ir a  decirle a tu abuelo que ya es libre, pero hasta mañana que nadie salga.-  Pío se fue y mi abuela atrancó la puerta  y yo llorando con mi abuela y mi madre.-



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