domingo, 1 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

MEDIDAS PREVENTIVAS

                     Desde aquel día, mi abuelo se apagó, lloraba todos los días.-  Ya no bajábamos a la finca donde teníamos la hortaliza en la haza del Nogal.-  El ganado encerrado y se les echaba grano, particularmente, y yo y mi abuela salíamos a un barranco  y les traíamos la hierba que encontrábamos.-
                      Mi abuela era una mujer muy caritativa, a todas estas familias amigas, les daba  garbanzos y trigo con lo que les ponían a los hijos potajes de dichas semillas, porque en el pueblo el hambre era como el aire, que flotaba dia y noche, salvo en los rojizos que se surtían de lo robado.-  Nosotros teníamos dos casa juntas, un médico de la Ciudad Roja que vivió allí y cuyos familiares no existían, y La otra era de mis abuelos.-    Vivíamos en la casa grande, y la de los abuelos estaba llena semillas, producto de la cosecha que se había recolectado en las tierras que teníamos arrendadas,.  Como no se pudo pagar las rentas, por no haber quien las recibiera, la casa estaba a tope en todas las habitaciones.-
                        Al lado de la casa que servía de granero, estaba el establo de los animales,  y encima de los animales una habitación- pajar lleno de paja para el pequeño número de ganado.-    Yo llevaba días que no veía a mi abuelo y solo estaba con mi abuela buscando hierba para el ganado.-  Pero la curiosidad y el deseo de ver a papá Marci me hizo espiar un poco.-´
                          Un día que fui a ordeñar las cabras con mi abuela ( yo estaba aprendiendo), me di cuenta de que había ruido en el pajar.-  No dije nada a la abuela y un rato más tarde  fui a la cuadra y subí la escalera que llevaba al pajar.-  Allí estaba mi abuelo trabajando en la paja.-   Cuando me vió dejó el trabajo y vino a mi y se echó a llorar,. Yo también lloré sin saber por qué lloraba.-   Mi abuelo me dijo que no podía contar a nadie lo que estaba haciendo, pero tampoco yo sabía de qué se trataba hasta que me lo explicó.-  Estoy escondiendo grano en el pajar, por si a estos desalmados se les ocurre venir a la casa.-   Tu abuelo del Morró me dijo que él lo había hecho, pero como sois niños me estaba ocultando por si se os ocurre contar algo a los amigos.-  Pero yo sé que tú no eres un niño cualquiera.-




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