lunes, 2 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA


                                                      EL NIDO EN EL PAJAR

                    Tardamos mucho tiempo en hacer un nido en el pajar, como le llamó mi abuelo, para preservar alimentos ante una posible requisa de los cereales que había en casa, que por los comentarios de algunos amigos del pueblo de mi familia no estaba descartado, puesto que ya se les estaban acabando los lugares donde saquear para abastecer su economato particular.-
                       Antes de todo, mi abuelo tuvo que retirar la paja hasta llegar a la pared final.-   entre mis dos abuelos y lo poco que yo podía ayudar, fuimos subiendo semillas de trigo, garbanzos, lentejas y habas, mayormente de los dos primeros.-  Los abuelos viejecitos y muy trabajados y yo un niño con nueve años, nos cundía poco.-
                     Había que subir una escalera empinada de muchos escalones.-  En cada viaje no podíamos subir más de unos diez kilos y pronto las fuerzas flaqueaban.-   El calor de la canícula agostiza era asfixiante dentro de las habitaciones; Más aún encerrados en un pajar, y yo me bañaba en sudor, pero mis abuelos se asfixiaban.-
                    Las semillas que íbamos subiendo se iban echando en sacos, cada clase en uno.-   Así iban pasando los días, temiendo que una mañana amanecieran los carros en la puerta para despojarnos de todo, como hicieron con los cerdos.-  Mi madre no podía ayudar porque tenía que vigilar, aunque fueran vecinos que vinieran a la casa
                        Cuando descansábamos, nos tenía mi madre preparado un gazpacho fresquito.-   El famoso ajoblanco marciano que iba sucediendo en familias de unas a otras y que tenía dos cualidades: refrescante y alimenticio, mucho más que el llamado a estilo pipirrana.-  eran las recetas de la abuela.-    Por las tardes, cuando el sol bajaba su ardientes rayos, me dejaban ir con los amiguitos a huzmear por el pueblo.-  Y  me iba a la plaza y alli nos reuníamos una pandilla, que cada día iba creciendo.-  La capitaneábamos Mar de Pío, la Anostasia, nieta del pollenco, Astrosa, hijo de Música y Romogio de la Vidrora.



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