jueves, 5 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

  LOS ROJIZOS RONDABAN MI CASA

                         Los rojizos rondaban mi casa desde que desapareció   mi abuelo Marci.-  habían registrado ya vuestras casas, las dos, incluido el pajal.-  Pero ellos sabían que en alguna parte estaba escondido.-  A mi abuela le dijeron que se entregara el abuelo y sería juzgado legalmente.-   Pero mi abuela que  le pilló en una de esas veces que no temblaba y le dijo al Tuerto que si lo iban a juzgar como al ‘’Tomiko’’, a tiros en el cementerio.-  Tú eres del pueblo, nos conocemos de toda la vida.-   Somos obreros, trabajadores honrados que tenemos que trabajar quince horas diarias, en trabajos duros como son la agricultura, en unas tierras arrendadas para y pagar las rentas
                    Y vienes tú, precisamente tú, y te llevas más de cien fanegas de grano, producto de nuestro trabajo de todo un año.-  Y eso después de tirotearnos cuando estábamos en la era y atravesar la camisa de mi marido y matar la perra, ordenando después que nos fusilaran, y nos perdonas la vida y te quedas con veinte fanegas de trigo que tenía la parva en la.-  Te llevas los cerdos y abusas de mi marido porque tienes la fuerza de las armas, maltratándolo.-  Y todo esto después de que mandaste por mí para que asistiera a tu nuera y trajera tu nieto al mundo.-   
                 ¡Nunca te perdonaré¡, y después de todo el daño que nos has hecho quieres que te entregue a mi marido para que lo asesines como asesinaste al ‘’Tomiko’’.-  Tú eres un canalla.-  Le empujó fuera de la casa y sus esbirros quisieron pegar a mi abuela, pero los detuvo y se fueron.- Aún continuó mi abuela insultándolo y diciéndole que no entraría más en su casa como no fuera por encima de su cadáver.-  Y cuando tengas otro nieto no me llames.   La Toskaos, la Ascknsión de formakón, la mujer de Remikio, la Músika, todas las vecinas que tantos favores le debían a mi abuela, estaban rodeando la casa y escuchándolo todo.-  Dijeron que estaban dispuestas a entrar en la casa si nos maltrataban.-  ¡ Que nos fusilen a todas, dijo la Músika muy enfadada¡.-   Si los nacionales no vienen pronto encontrarán a mi marido y harán un juicio como el que le hicieron al pobre Tomiko en el cementerio, exclamó mi abuela.-  Y a nosotros seguro que también nos harán daño.-  Ya estáis viendo que nosotros hambre y ellos se comen lo que nos robaron, que fue hasta los colchones de lana de mi cama.-



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