LOS ROJIZOS RONDABAN MI
CASA
Los rojizos rondaban
mi casa desde que desapareció mi abuelo Marci.- habían registrado ya vuestras casas, las dos,
incluido el pajal.- Pero ellos sabían
que en alguna parte estaba escondido.- A
mi abuela le dijeron que se entregara el abuelo y sería juzgado
legalmente.- Pero mi abuela que le pilló en una de esas veces que no temblaba
y le dijo al Tuerto que si lo iban a juzgar como al ‘’Tomiko’’, a tiros en el
cementerio.- Tú eres del pueblo, nos
conocemos de toda la vida.- Somos
obreros, trabajadores honrados que tenemos que trabajar quince horas diarias,
en trabajos duros como son la agricultura, en unas tierras arrendadas para y
pagar las rentas
Y vienes tú, precisamente
tú, y te llevas más de cien fanegas de grano, producto de nuestro trabajo de
todo un año.- Y eso después de
tirotearnos cuando estábamos en la era y atravesar la camisa de mi marido y
matar la perra, ordenando después que nos fusilaran, y nos perdonas la vida y
te quedas con veinte fanegas de trigo que tenía la parva en la.- Te llevas los cerdos y abusas de mi marido
porque tienes la fuerza de las armas, maltratándolo.- Y todo esto después de que mandaste por mí
para que asistiera a tu nuera y trajera tu nieto al mundo.-
¡Nunca te perdonaré¡, y después de todo el
daño que nos has hecho quieres que te entregue a mi marido para que lo asesines
como asesinaste al ‘’Tomiko’’.- Tú eres
un canalla.- Le empujó fuera de la casa
y sus esbirros quisieron pegar a mi abuela, pero los detuvo y se fueron.- Aún
continuó mi abuela insultándolo y diciéndole que no entraría más en su casa
como no fuera por encima de su cadáver.-
Y cuando tengas otro nieto no me llames. La Toskaos, la Ascknsión de formakón, la
mujer de Remikio, la Músika, todas las vecinas que tantos favores le debían a
mi abuela, estaban rodeando la casa y escuchándolo todo.- Dijeron que estaban dispuestas a entrar en la
casa si nos maltrataban.- ¡ Que nos
fusilen a todas, dijo la Músika muy enfadada¡.- Si los nacionales no vienen pronto encontrarán
a mi marido y harán un juicio como el que le hicieron al pobre Tomiko en el
cementerio, exclamó mi abuela.- Y a
nosotros seguro que también nos harán daño.-
Ya estáis viendo que nosotros hambre y ellos se comen lo que nos robaron,
que fue hasta los colchones de lana de mi cama.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario