EL PARTE DE QUOITO DE PLANO
Ahora era mi
abuela la que me llevaba a lo de Pío a escuchar el parte de Quoito de Plano y
también el de la República.- En la
Asomapilla (una curva del camino que así le llamaban), vivía la Rosr kesillas y
su marido, los dos bastante ancianos.-
Al lado y tabique por medio tenía una abuelo Marko que estaba vacía porque
él estaba siempre en la Hacienda el Marrón.- La curva de la Asomapilla estaba
muy solitaria.- Allí nos encontrábamos
siempre una patrulla de barbudos con brazaletes rojos, cuando iba con mi abuelo,
pero ya nos conocían.
Ahora era mi abuela la que me acompañaba, a mi
me conocían, pero no a mi abuela, y preguntaban por el viejo.- Mi abuela dijo que estaba enfermo.- Y tú cómo te llamas, le dijo a mi abuela un barbudo.- Me llamo la vieja Fermosa y soy la mujer del
viejo.- ¡Ah, tu eres la partera por la
que fuimos una noche para atender a una parturienta del partido¡.- Sí.-
Y tú cómo te llamas chico, Me
llamo Marciano, pero todos me llaman Marci.- Tú eres el que juega con los hijos
de Pío, que te llevaba tu abuelo.- Sí.-
Lo que no sabían es que veníamos de escuchar a
Quoito del Plano y al gobierno de la República.- Quito de Plano dijo aquella noche que las
tropas nacionales eran dueñas de toda Extremadura y caminaban hacia Markon.- Que los rojizos en su huida habían asesinado
a los curas y a los que sospechaban que eran de derechas, motivo por el cual se
iban agregando a las fuerzas nacionales por donde pasaban.- Tenían miedo a los asesinatos de las huestes
rojas.-
Quoito dijo esta noche que las tropas del general
Molo se acercaban a Markon, que el batallón del coronel Herrora se había
instalado en el Parko.- El gobierno
provisional del Frente Nacional instalado en Burkos, luchaba en Varkonkadar, kankanker
y kovieko para consolidar el frente a sus espaldas y poder desembarcar tropas
por el Mar kankárco.- Era cuestión de
días, porque en kaskonkakas solo se resistía aún kekastián y ya estaba cercado.- Quoito de plano era el azote del Frente Republicano
desde kevilka.- Sus comentarios hacían
huir a los rojizos.- Lo malo de la
guerra eran las muertes diarias, la destrucción, los asesinatos, el odio y el
miedo.
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