VIGILANCIA EN LAS
CALLES
Cuando
regresábamos de casa Pío nos encontramos varias parejas de guardia, armados de
escopetas y pistolas, con cananas alrededor de las cinturas abarrotadas de
cartuchos.- Yo ya estaba
acostumbrado a verlos y hasta les
contaba los cartuchos de la canana.-
Con mi abuela podía hablar durante el camino y le contaba los cartuchos
que tenían en tal o cual guardia de las que nos tropezábamos.- Desde la plaza, de casa de Pío nos tropezamos
una patrulla en lo alto del callejón de KeroKe, otra en la Askomadila, otra por
lo de la kuintkina y la última en la subida a nuestra casa.- A todos tuvimos que decirles que veníamos de
lo de Pío .-
Cuando entramos en casa
estaba mi madre esperando en la oscuridad.-
No se atrevía a tener luz, aunque había que ahorrar aceite, porque la
luz que había en casa era de candiles.-
Mi abuela dijo qué pasaba, mi madre que pasaron barbudos y preguntaron
por la abuela y por Tillo.- Estaban
hace poco ahí abajo.- Sí, los hemos visto
Traíamos varios periódicos que Pío compraba.- Cosa rara en una guerra civil como aquella,
donde luchaban padres contra hijo o viceversa, y hermanos contra
hermanos.- Del mismo pueblo había
hermanos en la zona roja y hermanos con los nacionales.- Yo recuerdo a los hermanos Pokeros, que todos estaban en la guarra, unos con los Rojizos
y otros con los nacionales Azules.-
También hijos en una parte y padres en otra
Cuando veníamos una vez de lo de Pior nos tuvieron
detenidos en el camino más de una hora, decían que no se podía pasar, entre ellos
hablaban muy bajo y por el gesto parecía que habían visto alguien rondando por allí.- Pero vuelvo a la guerra otra vez.- Porque hay que tener en cuenta que estoy
escribiendo estos recuerdos de la guerra, cuando estoy pisando los ochenta años.-
Quiero dejar claros mis recuerdos
de la guerra civil española.- No son
buenos, no son de mi agrado, por eso no los había escrito antes, pero soy el
último en decir la verdad de lo que pasó.
Después de la guerra han
salido tantos libros contando las historias de los dos bandos, lo que pasa es
que ninguno de los escritores pasó hambre en la guerra, ni tuvo que estar
escondido y perseguido como mi abuelo, después de robarlo.- Ninguno vio asesinar a seres humanos, y todos
los escritores escribían lo que les contaban los políticos; pero no vieron
nada.
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